viernes, 23 de agosto de 2019

Los muertos ya no piden clemencia, todos ellos habitan un mundo cuyo único
horizonte, es el infinito.
Los vivos aún no han podido descifrar el acertijo.
Los laberintos no son más que hologramas simétricos.
En la soledad más absoluta el hombre va modificando su entorno su existencia.
El amor y el odio esparcen sus semillas, el destino y el azar van confeccionado a la oscuridad.

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