miércoles, 28 de agosto de 2019

La gente es muy individualista, tanto, qué olvida que el mundo es una unidad
y lo va desgarrando como si fuese una miga de pan.
Es irónico y hasta paradójico cómo el hombre dice amar cuando en verdad no sabe
cómo definir al amor en toda su dimensión.
Los pensamientos se van acoplando a lo efímero y todo transcurre en medio de
una incertidumbre que va desvistiendo a los  miedos.
Ani tiene dos muñecas a  las cuales bautizó Tia y Hermana y las ama, aunqué en ellas se
encuentren los silencios más oscuros que hacen de ella una eterna disyuntiva.
Antes de nacer su madre ya había decidido que Ani fuera entregada a las manos de la
improbabilidad y a los desquicios de la subjetividad. Cuando las certezas pierden lugar el reloj de arena no deja caer sus granos extendiendo así, el dolor de una existencia
condenada al exilio.

viernes, 23 de agosto de 2019

Los muertos ya no piden clemencia, todos ellos habitan un mundo cuyo único
horizonte, es el infinito.
Los vivos aún no han podido descifrar el acertijo.
Los laberintos no son más que hologramas simétricos.
En la soledad más absoluta el hombre va modificando su entorno su existencia.
El amor y el odio esparcen sus semillas, el destino y el azar van confeccionado a la oscuridad.